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Se retirarán los cedros del grupo Aita Urdaneta por motivos de seguridad

Los cedros de la parcela del Grupo Aita Urdaneta han experimentado un crecimiento excesivo y suponen un riesgo importante para las viviendas de la zona. Además, obstaculizan el crecimiento de los árboles de hoja perecedera que han quedado bajo ellos. Según los expertos, las grandes coníferas no son aptas para núcleos urbanos porque su crecimiento es "imparable". Las fuertes rachas de viento de los últimos tiempos suponen además un riesgo de daños materiales y personales. Teniendo en cuenta todo ello, el ayuntamiento ha decidido derribar estos dos cedros. En los próximos días comenzarán las labores de retirada de los cedros.

La teniente alcalde y concejala de medio ambiente Maitane Alvarez ha explicado que “no es una decisión fácil, y tampoco de nuestro agrado, pero era necesaria, ya que hemos priorizado ante todo la seguridad de los vecinos y las vecinas”. De hecho, Álvarez dice que tras esta decisión "hay años de reflexión". Y es que hace unos años "se hizo un estudio del estado del arbolado del pueblo y aunque estos árboles gocen de buena salud, no se ve adecuado que las grandes coníferas estén en el casco urbano, ya que tienen un crecimiento excesivo y existe el riesgo de causar daños materiales y personales ". Además, estos cedros obstaculizaban el crecimiento de los 28 tilos que hay debajo de ellos; con esta medida se permitirá que estos árboles de hoja perecedera puedan rehabilitarse y tener un mejor crecimiento; y de paso, quedará asegurada la permanencia de esta zona verde ".

Álvarez también ha querido reafirmar su compromiso con el medio ambiente. "Esta decisión ha sido difícil y aunque hemos intentado alargarla al máximo, ahora es el mejor momento para hacerlo, porque por un lado estamos en luna creciente y ahora es el mejor momento para retirar los árboles y mantener la calidad de la madera, que luego se le dará un aprovechamiento". Por otro lado, es época de plantaciones de árboles, y aunque ahora se van a eliminar estas cinco coníferas, en el pueblo se van a plantar otros 30 árboles, todos de especies autóctonas.

Los trabajos comenzarán mañana, martes, y requerirán de una serie de medidas especiales debido al gran tamaño de los árboles. Se traerá un camión especial y herramientas especiales adaptadas a estas medidas, y también habrá que adoptar medidas de seguridad en la zona. También es posible que en el Portal Nº2, donde el árbol está más cerca de las viviendas, tengan que tomar más precauciones.

Grupo Aita Urdaneta

Grupo Urdaneta

Estos cedros están situados en Grupo Aita Urdaneta, una urbanización construida en los años 50 del siglo pasado. La promoción fue impulsada por el Ayuntamiento y la Obra Sindical del Hogar y Arquitectura de Guipuzcoa de la época. Precisamente, en torno a los costes de urbanización surgiría luego una polémica entre ambas instituciones. El proyecto salió a concurso y el trabajo del arquitecto ordiziarra Domingo de Unanue fue el elegido. Una vez finalizadas las obras de construcción, la gente entró a vivir entre los años 1954 y 1955. 

Se trata, por tanto, de una urbanización realizada hace 70 años, tanto las casas como los árboles del jardín, que ya se ven plantados en fotografías de época. Allí, además de árboles de hoja perecedera (tilos), también plantaron dos pinos de la familia de las coníferas (cedros), que han perdurado hasta nuestros días.

El desarrollo de estos árboles a lo largo de siete décadas es enorme, sobre todo en el caso de los cedros, lo que está generando numerosos problemas y ha puesto de manifiesto que esta especie no es apta para un espacio tan pequeño como éste. De hecho, no sólo han superado el tamaño de las viviendas, sino que casi lo han duplicado. Con el fin de evitar obstáculos a las casas, las ramas de altura de los pisos se han podado hasta ahora, situándose todas ellas por encima de la altura de las viviendas. Esto no sólo perjudica el desarrollo de los árboles de hoja perecedera subyacentes, sino que también supone un riesgo para la estabilidad de los árboles, ya que la mayor masa se concentra en altura. Esto puede resultar peligroso ante fuertes vendavales, ya que podrían caer sobre el edificio. Debido a los fenómenos climáticos extremos, cada vez más frecuentes en los últimos tiempos, las rachas de viento superiores a los 100 kilómetros están siendo cada vez más habituales.

Dada la cercanía de los árboles a las viviendas, la caída de una de ellas provocaría enormes daños en la construcción, y además de los daños materiales, dada la cantidad de gente que vive en la finca Aita Urdaneta, existe el riesgo de que sean daños personales.

La empresa Kimubat realizó en 2022 un estudio de los árboles de la localidad, en el que dicen que "las grandes coníferas (cedros, abetos, piceas, secuoyas, etc.) no se pueden podar porque rebrotan poco, o casi nada. Así que su crecimiento es imparable y con los años se hacen muy grandes. Por tanto, no deben admitirse dentro de la trama urbana y deben reservarse para zonas verdes, especialmente grandes parques. Cuando las tengamos, como es el caso de Gudarien Etorbidea, es evidente que tarde o temprano habrá que tomar la decisión de quitarlas ".

Por todo ello y a la vista de que a pesar de la eliminación de estos cinco grandes cedros, 28 árboles inferiores mantendrían el verdor de la zona, que además podrán crecer y extenderse aún más, y atendiendo a la reciente petición de los vecinos de los portales 8 y 10 de la finca Aita Urdaneta, se ha decidido priorizar el criterio de seguridad y demoler los cedros.

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